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Ópera FidelioPendiente de calificación

En 2020 celebramos el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig Van Beethoven (1770-1827). A los lanzamientos discográficos, certámenes y exposiciones en Bonn o Viena se suman los ciclos de sus sinfonías o sus sonatas para piano. Covent Garden juega sobre seguro y convoca al tenor más querido del planeta, Jonas Kaufmann, para la única ópera que compuso el alemán: Fidelio. No menos garantías ofrece la batuta de Antonio Pappano, tan apasionada como perfeccionista. El riesgo -y no poco- queda reservado para la producción escénica: el transgresor Tobias Kratzer (1980) puso patas arriba nada menos que el último Festival de Bayreuth, que inauguró con un Tannhäuser con falsa apariencia cómica. Su visión, irónica e ingeniosa, desacralizó a Wagner en su templo. Debuta en la Royal Opera tras haber entusiasmado hace unos meses en Lyon con un Guillaume Tell con guiños a La naranja mecánica. Su defensa de la libertad encaja con el argumento y la música de Fidelio, donde una valiente mujer se infiltra en una cárcel para rescatar a su marido, preso político. En 1814, Beethoven elevó el singspiel (género que combina el canto y la conversación hablada) a sus cotas más altas, con números imborrables como ese cuarteto celestial o el coro de los reclusos, manifiesto universal de hermandad y justicia. Se adelantó décadas al drama musical con una orquesta para la que duplicó el número de integrantes. Esto posibilitó una mayor variedad de sonoridades y de intensidad (como se aprecia en las magníficas oberturas) y originó las voces dramáticas.

FECHA ESTRENO:17/03/2020
DURACIÓN:150 min.
DIRECTOR:Antonio Pappano, Tobias Kratzer
REPARTO:Jonas Kaufmann, Lise Davidsen, Georg Zeppenfeld, Simon Neal
GÉNERO:DirectoÓpera

Ballet: Gisellerecomendado para edades A

Si Giselle no se ha movido del repertorio desde su estreno en París en 1841 se debe a varios motivos. Por un lado, a su argumento sobrenatural: una leyenda alemana (recogida por el poeta Théophile Gautier) sobre una campesina que, cuando descubre que su amado la engaña, muere presa de la locura; su espectro se incorpora a las Willis del bosque. El culto a los sueños, la naturaleza salvaje y la luna llena lo convierten en un emblema del Romanticismo. Por otro lado está la emocionante partitura, llena de melodías cantables. Adolphe Adam (1803-1856) fue el primero en componer para la danza; hasta entonces, el género se valía de pastiches sobre piezas existentes. Los aficionados también admiran su coreografía y, sobre todo, sus contrastes: de una primera mitad pastoril y luminosa a una segunda nocturna y fantasmal, con el grupo de bailarinas vestidas con tutús blancos. El Bolshoi lleva representando Giselle de forma ininterrumpida desde 1843; van por las 1.300 funciones. Si la coreografía original la firmaban los franceses Coralli y Perrot, cuatro décadas más tarde la revisaría Marius Petipa, al que seguirían Gorsky, Lavrovski, Grigorovich, Sergeyev… Pero el responsable actual del teatro, Makhar Vaziev, buscaba una versión que la acercase a su estilo original, así que acudió a Alexei Ratmansky (1968), ex director de la compañía moscovita entre 2004 y 2008 y doble premio Benois de la Danse (2005 y 2014). Su trabajo bucea en las fuentes históricas, como ya hiciera con Paquita o La bayadera, recupera el uso de la mímica y aligera los pasos del bailarín.

FECHA ESTRENO:26/03/2020
DURACIÓN:150 min.
DIRECTOR:Alexei Ratmansky, Pavel Klinichev
GÉNERO:BalletDirecto