Isabelle Huppert, inesperada narcotraficante

La veterana actriz francesa protagoniza ‘Mamá María’, sobre una intérprete de la brigada antidrogas de París que un día ve la oportunidad y cambia de bando. Desde este fin de semana en nuestros cines

Leyenda del cine, Isabelle Huppert (1953) ya no tiene nada que demostrar. Musa de Godard, Chabrol, Ozon o Haneke, ha ganado los premios más importantes (Cannes, el Globo de Oro), así como la Legión de Honor, máxima distinción en Francia. La actriz parisina podría bajar el ritmo, pero sigue más activa que nunca. Después de décadas acostumbrada a sufrir (en La pianista, en Elle), ahora quiere divertirse. Y Mamá María le da esa oportunidad.

Mamá María

Este delirante policiaco combina la comedia negra, el cine social y los códigos del thriller. Su protagonista, viuda y con dos hijas, es intérprete de árabe en la brigada antidroga de París. Un trabajo monótono (pasa los días traduciendo las escuchas telefónicas de camellos de poca monta) y mal pagado, pero que no puede dejar, porque mantiene a su madre dependiente en una residencia. Hasta que un alijo de marihuana cae en sus manos. Es la oportunidad de acabar con sus problemas económicos. Sin pensárselo mucho, se pasa al otro bando. Ahora será narco, distribuirá en los suburbios, aprovechará su información privilegiada y sus contactos, manejará a placer a sus compañeros (tanto de la comisaría como del hampa) y, ataviada con un velo, adoptará un nuevo nombre: Mamá María.

El guión, que ha aspirado al César, se basa en la novela La madrina (2017), de Hannelore Cayre, una de las más premiadas en Europa en los últimos años. La propia Cayre ha participado en la escritura junto al director de la cinta, el veterano Jean-Paul Salomé (1960). Conocido por Espías en la sombra (2008) y la adaptación de Arsène Lupin (2004), aquí deja algunas pinceladas de autor al describir los barrios multiculturales, lejanos al París más turístico; aunque toda la acción se centra en una inolvidable protagonista, irreverente, incluso amoral, sin cargo de conciencia. Huppert prueba su registro cómico, una ironía que le va como un guante.

Mamá María


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