Cargando...

El regalo de que Jim Jarmusch siga rodando películas

Poster de El regalo de que Jim Jarmusch siga rodando películas
Por Javier Heras

El regalo de que Jim Jarmusch siga rodando películas

León de Oro en Venecia para ‘Father Mother Sister Brother’, una tragicomedia coral en tres episodios, con Tom Waits, Cate Blanchett, Adam Driver y Charlotte Rampling

Cada nuevo filme de Jim Jarmusch (Ohio, 1953) se puede considerar un acontecimiento. Casi una década después de la sublime y poética Paterson (2016), la tragicomedia Father Mother Sister Brother ha alzado el León de Oro en el Festival de Venecia. Con un reparto coral impresionante (Cate Blanchett, Adam Driver, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, el cantante Tom Waits), se trata de una antología de tres capítulos independientes que comparten un tema central: la familia. Y, dentro de ella, la distancia, la erosión de los vínculos, la dependencia, el choque generacional, la desconfianza, la decepción, la memoria, la nostalgia, el paso del tiempo. Eso sí: sin un ápice de dramatismo, de moralina o de diálogos recargados. Es decir, como esperaríamos del autor de Dead Man (1995), Ghost Dog (1999) o Flores rotas (2005, Premio del Jurado en Cannes), más que palabras hay silencios; más que emociones explícitas, hay gestos parcos, contención y un humor irónico. Todo ello desde una estética minimalista, atenta a la belleza de lo cotidiano, un ritmo reposado, una fotografía desaturada y una banda sonora envolvente del propio Jarmusch junto a Annika Henderson. Father Mother Sister Brother se estrena el 25 de diciembre en nuestras salas, también con pases en versión original subtitulada.

Como en Mystery Train (1989) o Coffee and Cigarettes (2003), Jarmusch juega a conectar varias historias situadas en lugares remotos. La primera se desarrolla en Nueva Jersey, donde dos hermanos (Driver y Mayim Bialik, de la serie Big Bang Theory) acuden a visitar a su padre anciano y cascarrabias (Waits), que vive en una cabaña retirada y repleta de recuerdos. En el reencuentro se suceden las confesiones y la búsqueda de aprobación. El siguiente episodio nos traslada a Dublín. Allí, dos hermanas (Blanchett, Krieps) se reúnen con su madre (Rampling), escritora de novelas superventas, para tomar el té. Detrás de las conversaciones banales, de la cortesía y formalidad, laten rencores del pasado, competitividad y miradas acusadoras. Por último, en París dos mellizos (Indya Moore, Luka Sabbat) regresan al apartamento donde se criaron, después de la muerte de sus padres en un accidente de avión. Allí, mientras ordenan cajones y armarios, se dan cuenta de que no los conocían en realidad. Jarmusch entrelaza los tres capítulos a través de la repetición, de los rituales, las tensiones sin resolver, los objetos, rimas y simetrías, como las canciones que suenan en la radio. Y, pese a que sus personajes vuelven a tender a lo inexpresivo, esta vez sí hay espacio para la ternura, la complicidad y hasta la reconciliación.